Los europeos que viajaron a España en busca de conocimientos (p.e. Adelardo y Chaucer que llevaron esos conocimientos árabes a Europa e Inglaterra) los tomaron de estas traducciones latinas de nuestros monasterios. Dominar el árabe con maestría no estaba al alcance de un viajero ocasional, los nativos siempre les llevaban ventaja y de un modo especial los judíos que estaban a caballo entre las dos culturas, llegaron por el norte de África a lomo de la invasión árabe y se introdujeron en la cultura cristiana, conocían hasta cinco lenguas.
Cataluña estando repartida a ambos lados de los Pirineos tuvo el papel de “último tenedor” de estas ciencias antes de pasar a Europa. El país vasco con una posición parecida, perdió esa opción por su cerrazón natural, (no fue dominado ni por los romanos, ni por los bárbaros, ni por los árabes, de ahí su lengua primitiva…)
Un caso con pruebas documentales es el de Gerbert de Aurillac “creador del primer reloj mecánico y del primer autómata de la historia” (que estudió y enseñó en el monasterio de santa María de Ripoll y luego en Vic, convertido más tarde, como Papa, en Silvestre II el año 1006) fue un gran defensor y propulsor de las cifras hindúes-arábigo-catalanas. Sin embargo, no se lograron imponer los “guarismos”, hasta avanzado el siglo XVI, a las fracciones les costó un poco más.