Enigmas históricos sin resolver

LOS CONSTRUCTORES DE HIPOGEOS

En la obra "Ancient Egypt. Myth & History" (publicada por la editorial británica Geddes & Grosset, 2001) se desvelan una serie de detalles sorprendentes sobre el antiguo Egipto. Dado su interés, nos limitaremos a comentar dichos contenidos con la máxima fidelidad al original.
En la página 29 se nos dice que el "trabajo diestro de la piedra caliza, característico de Memphis, tuvo lugar de forma tan súbita como para suponer que este arte fue desarrollado en otro lugar". Dada la extraordinaria calidad del trabajo en piedra caliza, y su rápida aparición, el autor supone que sus introductores en Memphis habrían acumulado una larga experiencia en algún punto ajeno al territorio egipcio.
¿Quiénes serían estos artesanos de la piedra? En la misma obra se nos da una pista: podrían tratarse de unos primitivos habitantes de Palestina, de cultura pre-semítica, que racialmente estarían emparentados con los bereberes. Sus rasgos físicos, tal como aparecen en algunas pinturas funerarias, serían diferentes del tipo mediterráneo predominante en la zona; en concreto, se caracterizarían por su elevada estatura y por su pelo y ojos claros.
Los registros egipcios no hacen referencia a este supuesto pueblo "de gigantes con pelo claro" que construían cuevas subterráneas, por lo que es presumible que su cultura florecería en tiempos predinásticos. Sin embargo, en la Biblia (Números 13:33-34) sí se hace mención de ellos:

"Y desacreditaron entre los hijos de Israel la tierra que habían visto, diciendo: La tierra que hemos recorrido se traga a sus habitantes; el pueblo que hemos visto es de una altura agigantada".
Allí vimos unos hombres descomunales, hijos de Enac, de raza gigantesca, en cuya comparación nosotros parecíamos langostas".

¿Qué querrá decir la expresión "La tierra que hemos recorrido se traga a sus habitantes"? El explorador y etnólogo británico R.A.S. Macalister, que participó en excavaciones en el sur de Israel a inicios de este siglo, parece darnos una solución. Según éste, un pueblo presemítico cananeo construyó galerías y cuevas artificiales, con gran cuidado y exactitud, en paredes de roca calcárea blanda:

"Varían mucho en tamaño y en complejidad; una cueva contenía no menos de sesenta cámaras. Ésta era más bien excepcional; pero no eran extrañas cuevas con cinco, diez o incluso veinte cámaras grandes y pequeñas. Los pasajes eran en ocasiones tan estrechos como para hacer su exploración difícil; y las cámaras eran a veces tan grandes que hacía necesario una luz muy brillante -de magnesio- para iluminarlas suficientemente de cara a facilitar su examinación. Una cámara, ahora derrumbada, tenía unas dimensiones de 122 metros de longitud y 24 metros de altura. Para haber excavado esas catacumbas gigantes se requería un trabajo permanente y una población asentada desde antiguo... Los constructores de las cuevas artificiales conocían el uso del metal, tal como evidencia las marcas de instrumentos metálicos".

Dichas estructuras (amplias cámaras con pasajes angostos) son características de las pirámides y de sus parientes lejanas: las mastabas. Significativamente, en el norte de Jerusalén se han encontrado monumentos prehistóricos que, según Père Vincent, recuerdan a las mastabas egipcias.
No únicamente en el plano arquitectónico encontramos referencias a un supuesto pueblo con características nórdicas, introductores del trabajo de la piedra en Egipto. Nótese que en este país se describía tanto a Osiris como a su hermano Seth como "hombres pelirrojos, con piel clara". Dicho pueblo habría introducido el dios egipcio Ptah (dios creador y artesano por excelencia) en la mitología memfita. Según el autor de estas páginas, los hipogeos del Valle de los Reyes podrían haber sido modelados a imitación de las cuevas artificiales de Palestina a las que hemos hecho referencia en este artículo.




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