Enigmas históricos sin resolver
¿Dónde nació la escritura?
Se piensa que en el llamado
Creciente Fértil, considerado paradigma del desarrollo de la
civilización, todas sus variables fundamentales (agricultura,
avances tecnológicos, urbanización, monumentos, estructura política
y escritura) seguirían una pauta lógica y necesaria: la
agricultura permitiría generar unos excedentes que (merced al
estímulo de la especialización y del artesanado) mejorarían el
nivel tecnológico. Ello iría acompañado por un incremento y
concentración de la población, lo que facilitaría el
establecimiento de grandes ciudades. La centralización daría
lugar al nacimiento del Estado, y a la implementación de grandes
obras hidráulicas y monumentales. Por último, la escritura sería
un instrumento importante de cara a inventariar existencias de
materias primas o productos, de registrar fórmulas mágicas, o
de proclamar las hazañas (o los decretos) del soberano.
Sin embargo, en otras áreas no se ha seguido esta misma pauta.
Por ejemplo, en los Balcanes, al igual que en el Creciente Fértil,
existe constancia de poblados agrícolas de enorme antigüedad
(en Karanovo, Bulgaria, existe un "tell" de 12 metros
de profundidad que acumula los restos de 2.000 años de
asentamiento rural) y de un tamaño respetable (de hasta 150
casas). Aquí el trabajo del cobre se inició durante el quinto
milenio antes de Cristo. Pero a diferencia de Oriente Medio, no
se llegó a formar una sociedad verdaderamente urbana, puesto que
(tal vez) la fertilidad del suelo, la abundancia de agua, y el régimen
regular de lluvias no lo hacían necesario.
No por ello dejaron de producirse avances tecnológicos
importantes: en la segunda mitad del cuarto milenio aC. la rueda
y el carro eran de uso común en los Balcanes (es decir, mucho
antes que en Egipto, y poco después que en Mesopotamia). Y lo
que es más sorprendente: un sistema de escritura, probablemente
de carácter sacerdotal, ya se usaba en el poblado de Tartaria
(Rumanía) el 5000 aC., es decir, 2000 años antes que en
Sumeria.
Es tal la perplejidad que ha causado el hallazgo de restos
arqueológicos de este tipo miles de años más tempranos que los
conocidos hasta hoy, que se ha producido un desconcierto
ciertamente llamativo en las últimas ediciones de los libros y
los atlas de Historia. Por ejemplo, en la obra "Archaeology
of the World", editada por The Times, se dice en la página
134: "La escritura fue inventada, con el fin de realizar
anotaciones comerciales, en Oriente Medio a finales del cuarto
milenio aC." Sin embargo, en la página 110 de la misma obra
encontramos la ilustración de una inscripción arcaica, con el
siguiente texto: "Tableta circular con signos incisos,
interpretada como una forma de protoescritura, del emplazamiento
arqueológico de Tartaria (Rumanía), c. 5000 aC."
En definitiva, nuevos hallazgos arqueológicos han retrasado
miles de años en el tiempo la invención de la escritura. Y lo
que es más significativo: ha desplazado su origen desde un lugar
central en la evolución de la civilización (Mesopotamia), hasta
un emplazamiento secundario, e incluso marginal, como son los
Balcanes.
Bien es verdad que durante el V milenio aC. en el Sudeste de
Europa se desarrolló una brillante cultura calcolítica. Pero
hasta hace poco era un lugar común pensar que la escritura pudo
nacer únicamente en los lugares de vanguardia del mundo antiguo:
es decir, en Oriente Medio, el Indo o, a lo sumo, en China. Y
desde luego, no en una edad tan temprana.
Las tabletas inscritas de Tartaria (localizadas en 1961 en la
localidad transilvana homónima), fueron consideradas por su
descubridor (N. Vlassa) un indicio de un rito sacrificial. Más
adelante se pensó que podrían tener una conexión con los
primeros ejemplos de escritura mesopotámica. Pero esta hipotética
relación es improbable, teniendo en cuenta que ¡las tabletas
rumanas preceden a las sumerias en milenios! (Éstos no son los
únicos restos de pre-escritura calcolítica encontrados hasta la
fecha: nótese la "placa Gradesnica", datada entre el
4000 y el 5000 aC.)
Una cosa está clara: las placas inscritas de la llamada
"cultura Vinca" de los Balcanes, entre las que
encontramos la placa Gradesnica y la citada tableta de Tartaria,
parecen tener una significación religiosa, no económica (como
es el caso de la escritura sumeria), al igual que los primeros
ejemplos de escritura china sobre hueso o sobre caparazones de
tortuga. Como estos últimos, podrían expresar oráculos o
mensajes ceremoniales.
Existen algunos estudiosos que han relacionado dichos signos con
otros repartidos por el Mediterráneo. El egiptólogo Flinders
Petrie (1853-1942) llegó a proponer que éstos podrían
constituir una "lingua franca" del entorno mediterráneo,
y que (dadas sus similaridades formales) podrían estar detrás
de la invención del alfabeto en el Próximo Oriente.
Tanto Marija Gimbutas como Harald Haarmann consideran que los
signos inscritos hallados en los Balcanes, y por extensión, en
otras partes del Mediterráneo, no representarían un sistema de
"pre-escritura", sino que constituirían genuina
escritura (es decir, serían capaces de comunicar ideas o de
expresar mensajes simbólicos). Haarmann va más allá y liga
este supuesto sistema de escritura a una cultura autóctona
europea anterior a la llegada de los indoeuropeos. Según este
autor, dicha civilización estaría detrás tanto de la cultura
cicládica del mar Egeo como de la fundación de la cultura
cretense (a finales del IV milenio aC.)
Un indicio de esta conexión cicládica/cretense, y antigua
europea, sería el compartir unos símbolos comunes: el toro, la
serpiente y el labryx (la doble hacha). Según dicho autor, el
culto a la mariposa estaría detrás de este último signo (¿tal
vez porque una mariposa representaría, según ese modo de
pensar, una combinación de serpiente y pájaro; como es sabido
dos símbolos repetidos en la imaginería universal?)
Haarmann realiza un estudio minucioso de los sistemas de
escritura que él llama "antiguo europeo" (básicamente
el sistema de escritura de Vinca) y el lineal A cretense. Ambos
representan sistemas de escritura lineal; según este autor, en
los dos casos la escritura tiene carácter religioso y ceremonial
(no económico); y lo que es más importante, más de 50 signos
son idénticos, lo que convertiría en altamente improbable la
posibilidad de que se trate de una mera coincidencia.
Así pues, el hallazgo de los ejemplos de escritura balcánica de
los que hemos hablado, y su relación con el sistema cretense
conocido como "lineal A", reforzaría nuestra creencia
de que, anteriormente a la llegada de los indoeuropeos en Europa,
existiría una comunidad de ideas -y tal vez de lenguaje- que
hemos convenido en llamar "pelasga". Esta protocultura,
que ha sido denominada "antiguo europeo", podría estar
detrás de la expansión de la agricultura, la cerámica y el
megalitismo en casi todo el entorno europeo (especialmente en sus
costas mediterránea y atlántica), y quizás (tras las primeras
invasiones indoeuropeas) del desarrollo de las culturas cicládica
y cretense.
Y como hemos visto, la citada cultura sería antiquísima, muy
anterior al desarrollo de la civilización en el Creciente Fértil.
El descubrimiento de tablillas escritas en Tartaria (Rumanía) ha
puesto en cuarentena las presunciones vigentes en relación al
emplazamiento y la datación del origen de la civilización. Tal
como afirma Richard Rudgley: "La noción de una escritura
antigua europea se opone a las posiciones atrincheradas de la
arqueología y de la visión tradicional del desarrollo de la
civilización. Sus implicaciones son inmensas... Podría
significar nada menos que el colapso de la actual noción de
civilización".