Enigmas históricos sin resolver

¿Qué lengua hablaban los iberos?

"¿Está el idioma vasco relacionado con otras lenguas, vivas o muertas? No, no lo está; al menos, no de forma que pueda ser discernible. Por más de una centuria, numerosos entusiastas buscadores de remotas relaciones con otras lenguas han tratado de relacionar el vasco con casi todas las lenguas del Viejo Mundo, y con muchas del Nuevo. A pesar de sus pretensiones de éxito, ninguna de ellas podría superar siquiera el más superficial escrutinio.
... Aparte del aquitano, no hay la menor evidencia que relacione el vasco con otro lenguaje, vivo o muerto, y la gente que diga lo contrario fantasea".

Así de contundente es el comentario de un defensor de la opinión ortodoxa acerca de los orígenes de la lengua vasca. Como vemos, ésta lo liga a un idioma del suroeste de Francia llamado aquitano. Según dicha tesis, los vascos no serían más que un contingente de población aquitano que se habría desplazado a la zona que actualmente ocupan, tras el colapso del poder romano en el área. ("Vasconia" derivaría del aquitano "Gascuña".)
Pero ésta no es la única hipótesis. Hay quien opina que los vascos son descendientes del hombre de Cromagnon, que habitaba Europa antes de la llegada de los indoeuropeos. Luigi Luca Cavalli-Sforza es de los que piensan que los vascos son los descendientes de los artistas que pintaron Altamira y Lascaux, hace unos 15.000 años:

"Es muy probable que los vascos sean descendientes directos de los paleolíticos (y de sus sucesores mesolíticos) que vivían en el sudoeste de Francia y en el norte de España antes de que llegasen los neolíticos" (extraído de "Genes, pueblos y lenguas").

Pero a pesar de que se mezclaron (hasta cierto punto) con estos últimos, supieron conservar su lengua, que era la lengua propia de los cromañones:

"Me parece muy verosímil la hipótesis según la cual la lengua vasca provenga de las lenguas habladas por los primeros humanos modernos de Cromagnon (hace 35.000 ó 40.000 años), cuando ocuparon por primera vez la parte sudoriental de Francia y la parte nordoriental de España, y que los grandes artistas de las cuevas que hay en la región hablasen la lengua derivada de los primeros europeos, de donde proviene el vasco moderno".

Mark Kurlansky añade a este razonamiento que los vascos compartirían ciertas características físicas de los cro-mañones, a diferencia de españoles y franceses: son más grandes, tienen más pecho, así como anchos hombros, y son más fornidos.
La genética parece aportar una prueba a favor del supuesto aislamiento ancestral del pueblo vasco: la forma Rh- (negativo) del gen AB0 es característica de Europa; y a este respecto, el porcentaje más alto lo tienen los vascos. Según Cavalli, su disminución posterior (a un nivel en cualquier caso inferior al 50%) sería atribuible a una mezcla con una población proveniente del Próximo Oriente (con Rh+). Nuevamente, el pueblo vasco se habría convertido en una "isla paleolítica" en el entorno neolítico que lo circundaba. (Significativamente, Escocia -país de los antiguos pictos- tiene niveles de Rh- parecidos a los vascos.)
De modo similar, se suele afirmar que el vasco es un caso único y aislado, una lengua singular que, con los datos disponibles, parece sólo remotamente emparentada con otras lenguas conocidas. Como afirma Mark Kurlansky: "Es una lengua huérfana que ni siquiera pertenece a la familia indoeuropea de lenguajes" ("The Basque History of the World"). Creemos que esta consideración nace de un intento de convertir al pueblo vasco en una especie de "fósil" (o reliquia) de la Edad de Piedra. No en vano, los vasquistas están muy orgullosos de que el término que alude a hacha ("aizkora") contenga una raíz que significa "piedra" (aitz). (En cambio, otros estudiosos consideran que "aizkora" proviene del término latino "asciola".)
(En nuestra opinión, el vasco no tiene en absoluto tal carácter de lengua "huérfana". Nótese: "arktos" [oso, en griego] y "artz" [oso, en vasco]; "arko" [luz, en sánscrito], y "argi" [luz, en vasco]; "gora" [montaña, en eslavo], y "gora" [altura, en vasco].)
Sea como sea, en un punto parece haber acuerdo general: los vascos serían la población más antigua del continente europeo. Sólo por esta razón, sería lógico suponer que su lengua sería la más próxima a la primitiva lengua que se hablaría en Europa antes de la llegada de las invasiones indoeuropeas.
Ya hace mucho que existe una enconada disputa acerca de la filiación entre el vasco y la lengua íbera. A favor de dicho parentesco tenemos los siguientes argumentos:

1. La existencia de topónimos ibéricos, extendidos por toda la península, que indudablemente se parecen al vasco: Iliberris (Granada, que equivaldría al vasco "hiri-berri": ciudad nueva); Calagurris (Calahorra, que parece contener el término "gorri": rojo); Egara (Terrassa; ¿de "garai": alto?)...
2. La existencia de palabras homófonas: "egiar" versus "egin" (hacer); "salir" (en monedas de plata) versus "zilar" (plata); "saltu" versus "zaldi" (caballo); "Gizon" (nombre propio) versus "gizon" (hombre); "andere" (haciendo referencia a personas) versus "andere" (mujer); "nescato" versus "neska" (muchacha); Arse(tar) (de Arse, Sagunto), versus "Paris(tar)" (de París)... Se ha llegado incluso a descifrar un fragmento escrito en una vasija de Liria, representando una batalla naval, en el que se lee "cutua teistea" (en vasco "gudu deitzea": o sea, "llamada al combate").
3. El vasco antiguo y el íbero parecen tener la misma estructura silábica. Y no sólo eso: no existe el sonido efe, ni probablemente el sonido pe, ni puede escribirse la secuencia muda+líquida (bri, cla...), por lo que se cree que no existieron dichos sonidos en la lengua íbera. Estos rasgos fónicos son comunes a la lengua vasca (el actual "patxaran" deriva de "basaran"; "foru" deriva del latín "forum").

En contra de la posible homología íbero-vasca existe un argumento igualmente poderoso: además del documento de Liria antes reseñado, se afirma que no se ha podido descifrar ni una sola inscripción ibérica a partir de la lengua vasca. Ello indicaría que entre ambas lenguas mediaría un abismo. Se ha llegado a pensar que las posibles similitudes entre la lengua vasca e ibérica puedan deberse a préstamos entre una y otra, atribuibles a razones de vecindad.
Recientemente el autor Jorge Alonso García, en la revista "Selecciones de Misterios de la Arqueología" (número 3) asegura que ha conseguido descifrar la lengua ibérica haciendo uso de la lengua vasca. Para ello habría hecho servir la que sería la piedra de Rosetta de dicho idioma de la Antigüedad: una inscripción bilingüe con la leyenda "Are.Tace.Cen", acompañada del latín "Heic.Est.Sit" (aquí yace enterrado). Se da la circunstancia de que en vasco "aratze cen" significa "aquí yace el difunto" ("eratzan": acostar + "zen": difunto).
Nótense las siguientes traducciones:

Lengua ibérica: ISBATARISSEREMEM(>:::|)ERIRIL
Transcripción fonética ibérica: ISBA.TAR.ISSERE.MEN.ER(R)I.(I)RI.(I)L
Lengua vasca (transcripción del autor): IZPI.TAR.IZAR.MEN.HERRI.HIRI.HIL
Lengua castellana: RAYO.PROCEDENTE.ESTRELLA.POTENCIA.TERRITORIO.CIUDAD.MUERTO
Traducción (propia del autor): "Potente rayo procedente de las estrellas. La ciudad de origen del muerto".

Lengua ibérica: GISKER:EGIAR:BANKEBEREIMBAR:BALTUSER:BAN:-
Transcripción fonética ibérica: GIS(A).KER(A).EGIAR:BAN.KE.BEREIM.BAR(I)
Lengua vasca (transcripción de Jorge Alonso): GISA.KERA.EGIAR:BAN.KE.BEREIM.BAR
Lengua castellana: HOMBRE.FORMA DE SER.LA VERDAD:CADA UNO.SIN.MUCHOS.SE DETIENE

Transcripción fonética ibérica: BALTU.SER.BAN
Lengua vasca (transcripción de Jorge Alonso): BALTZU.SAR.BAN
Lengua castellana: JUNTOS.SE METE DONDE NADIE LO LLAMA. CADA UNO

Traducción (de Jorge Alonso): "La verdad sobre la forma de ser del hombre: Cada uno sin muchos se detiene. Juntos cada uno se mete donde nadie lo llama".

Lengua ibérica: (A)RRSKOROITENISUNNAR
Transcripción fonética ibérica: (A)RRS(E).KORO.(O)ITEN.IS.UNNAR
Lengua vasca (transcripción de Jorge Alonso): ARSE.KORO.OITIN.EZ.UNAR-ATU
Lengua castellana: ARSE.CONSEJO.OS SUPLICA.NO.CONDUCIR AQUÍ
Traducción (de Jorge Alonso): "El consejo de Arse os suplica no conducir aquí".

Lengua ibérica: TAL¿DIBASS(A).BILBIURRSU.DU¿IN.AURRDILEIS.RRLODIRQEI
Lengua vasca (trascripcción propia del autor): TALDE.BASA.BIL-BI.UR(TU).
SU.DUIN.AURKI.LEHIA(TU)...
Lengua castellana: GENTE.SALVAJE.REUNIR-DOS.DESAPARECER.CÓLERA.DIGNO.
CASI SEGURO.ESFORZARSE...
Traducción (propia del autor): [Cuando] la gente salvaje [¿enfurecida?] se reúne de dos en dos [¿a hablar?] desaparece su digna cólera en seguida [si] se esfuerzan...

A la vista de ello, queda claro que entre la lengua vasca y la lengua ibérica podrían existir algo más que "coincidencias". Nos interesa resaltar lo siguiente: no nos parece razonable la convicción generalizada acerca de la supuesta "orfandad" de la lengua vasca, tal como refleja las siguientes homologías entre ésta y diversas lenguas célticas:

VASCO CÉLTICO

Mendi (montaña) Mynydd (Gales), meneth (Cornualles)
Maite (querido) Maith ("bueno" en Irlanda)
Hartz (oso) Art (oso en Irlanda)
Harri (roca, piedra) Carrac (roca, gran piedra en Irlanda)
Adar (cuerno) Adarc (cuerno en Irlanda)
Andere (mujer) Ainder (mujer en Irlanda)

Tales similitudes entre lenguas de poblaciones tan alejadas y aisladas entre sí (vasca e irlandesa) hacen pensar en que dichas homologías (si no son producto de la casualidad, y no creemos que sea el caso) podrían ser consecuencia de un contacto directo entre las poblaciones ibéricas (si es que hablaban una lengua emparentada con el vasco actual) y las célticas en la fachada atlántica europea. Una prueba de tal contacto la podríamos encontrar en la estrecha similitud entre los topónimos IBERIA (España y Portugal) e IVERIU (Irlanda). Y ahora nótese las siguientes homologías entre el vasco y el griego.


VASCO / GRIEGO

Hartz (oso) / Arktos (oso)
Apar (espuma) / Aphros (espuma)
Zitu (fruto de cosecha) / Sitos (trigo)
Andere [o andre] (mujer) / Andras (masculino)


En el terreno mitológico las coincidencias son también notorias: por ejemplo, en el País Vasco es común la creencia en las "lamias" (en vasco "lamiak"), mujeres malevolentes que encantan y matan jóvenes. Entre los griegos y romanos estos seres fantásticos serían mujeres-demonio que devoraban niños. Pero esta tradición tiene aun un origen más remoto: la diosa Lamastu de la mitología babilónica, que como en el mundo clásico, representaba todos los peligros que acechan a la infancia. Entre los vascos paganos, Mari era un dios que vivía en las cuevas, y que como la Morrigan céltica adoptaba variadas formas.
Otras lenguas indoeuropeas comparten, como el griego, homologías con la lengua vasca: entre ellas el sánscrito, el gótico, el hitita... Como se ve, todas lenguas extintas o extremadamente antiguas. Ello induce a pensar: a) que el vasco habría compartido con el antiguo indoeuropeo una raíz lingüística común, b) que habrían existido préstamos entre ambas lenguas, o c) que simplemente habría mantenido una relación de vecindad con una lengua que habría aportado vocabulario tanto al vasco como al primitivo indoeuropeo. ¿Cuál sería esta lengua? ¿Tal vez una hipotética lengua pelasga?
Según Pericot, los íberos pertenecerían a un antiguo tronco africano del cual los bereberes constituirían otra rama. De hecho, es notorio que la onomástica íbera, según algunos especialistas, la encontramos en todo el Mediterráneo occidental (Sicilia, Cerdeña, Córcega e Italia del Sur). Nótese asimismo la distribución por el entorno mediterráneo (y alrededores) de distintas formas del topónimo IBAR:


Río Íberus (Georgia).
Río Ibar (Serbia).
Río Íberus (Bulgaria).
Río Íberus (conocido actualmente como Ebro, España).
Hebrón (Israel).
Ibarqaquen (zona montañosa del Suroeste de Marruecos).
Islas Hébridas (Gran Bretaña).
Hibernia / Iveriu (Irlanda).


El topónimo Ibar ("ibar" significa "valle" en lengua vasca) es común en el área histórica de influencia lingüística vasca, que se extiende por el Norte de España y el Sudoeste de Francia. Ibar es asimismo una raíz de gentilicio común entre los vascos (Ibarra, Ibarreche). Ibar es por otra parte la raíz del topónimo Iberia y del gentilicio Íberos. Así pues, ¿es descabellado suponer que íberos y vascos podrían estar emparentados o que, incluso, se tratasen de un mismo pueblo?
Aparte de las homologías lingüísticas y toponímicas antes reseñadas, disponemos de abundantes evidencias de la posible existencia de una protolengua pelasga a una escala como mínimo continental:

· La raíz BRITA la encontramos repartida por toda Europa: en la Brigit céltica, en la Brigantia gallega (A Coruña), en la Braganza portuguesa, en el Briançon francés, en la Britannia homónima, en la diosa Britomartis cretense, etc.
· Lo mismo se puede decir de la raíz ILI: Iliberris en España (la actual Granada), Iliria en los Balcanes (la posterior Yugoslavia), Ilión (antigua Troya)...
· El sufijo SSOS lo encontramos en todo el área mediterránea: desde Tartessos, hasta Cnossos, pasando por Parnassos.

Nótense ciertas similitudes entre las culturas ibérica y etrusca; esta última, según algunos, emparentada a la tartésica (predominante en el área del sur de portugal y del oeste de Andalucía):

· En el sur de España se encuentran topónimos (Tubur, Tarasco, Arnus) idénticos a los de la Toscana, emplazamiento del pueblo etrusco.
· Homologías en la iconografía ibérica y etrusca: por ejemplo, dioses janiformes (con dos caras, como el Jano itálico), genios alados, culto al huevo y al lobo, etc. (En relación a este último símbolo, nótese que en yacimientos ibéricos se han encontrado capillas y altares dedicados a figuras de perros, incluyendo estatuas de perros-lobos. Asimismo, en la cultura íbera era común el enterramiento de perros.)

Hay un aspecto que diferenciaría a tartésicos y a ibéricos: la lengua. Estrabón afirma que los turdetanos (descendientes de los tartésicos, desaparecidos de la Historia hacia el 500 aC.) no hablaban la misma lengua que el resto de los íberos (no en vano, su alfabeto era también diferente al de los íberos). Ello sería un argumento a favor de la tesis que distingue unos pueblos íberos de origen autóctono (es decir, instalados en la Península Ibérica desde antiguo, y posiblemente descendientes de las culturas de Los Millares y El Argar), y los llegados tras las invasiones de los Pueblos del Mar de finales del II milenio antes de Cristo (los "Thursa", tal como los llamaron los egipcios).
En definitiva: o bien en esa amplia zona se hablaba una única lengua (¿pelasga?), o bien toda ella había sido ocupada por una población de origen ibérico: tal vez, la que habría dado origen al megalitismo de Europa Occidental.
Recordemos: la "ortodoxia" afirma que los vascos fueron influidos por los íberos, población exógena que llegó a la península ibérica proveniente del norte de África, de los que habrían recibido numerosos préstamos lingüisticos. Pero -como los tartésicos, habitantes del suroeste de la península- serían distintos de los segundos. Los vascos continuarían siendo ese residuo paleolítico del que hablamos más arriba.
En cambio, nosotros creemos que los vascos serían en realidad descendientes de la población pelásgica (véase el artículo dedicado a los pelasgos en esta serie) que habitó en Europa antes de la llegada de los indoeuropeos. Dicha población pelásgica sería la responsable de la propagación del megalitismo y de la agricultura en Europa. Su lengua sería tal vez una variante de la lengua que, en esos remotos días, pudo ser hablada en puntos tan lejanos entre sí como Creta, Anatolia, el sureste de España y Palestina. Como hemos visto en otro artículo de esta serie, los íberos (¿y los vascos?) podrían ser parientes lejanos de los hebreos.




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