Enigmas históricos sin resolver
El rastro del dingo
Después de la última era
glacial, un grupo humano trasladó el dingo a Australia, y
posiblemente también una nueva cultura lítica: la cultura de
los microlitos. El dingo es un tipo de perro salvaje, aunque
claramente identificable como un perro común (es decir,
pertenece a la especie Canis familiaris). Sus características físicas
no difieren en mucho de las de otras razas caninas, y todo parece
indicar que ha conservado algunos de los rasgos que distinguirían
al "perro primitivo": tiene una tamaño medio (es más
pequeño que el lobo, pero más grande que el chacal), su pelo es
generalmente rojizo, tiene las orejas enhiestas, y lleva la cola
colgando (aunque en ocasiones también levantada).
¿Cómo podemos estar seguros de que el dingo penetró en
Australia después de la última glaciación? La evidencia es
concluyente: encontramos dingos en todo el continente
australiano, pero no en Kangoroo Island ni en Tasmania. Dado que
estos territorios estuvieron unidos a la isla-continente durante
la última glaciación, de ahí concluimos que el dingo fue
introducido en una época posterior: es decir, tiene carácter
post-diluviano. El dingo llegó a Australia, con toda seguridad,
a bordo de un barco, lo que implica que este animal ya había
sido domesticado. Su carácter salvaje debió ser adquirido después,
al disponer ante sí de todo un continente lleno de comida
abundante, sin estar constreñido por otros competidores
naturales.
Según Frederick E. Zeuner, en "A History of Domesticated
Animals", el dingo, así como el perro "pariah" de
la India, serían los ancestros de todos los perros domésticos.
El perro "pariah" lo encontramos en buena parte de
Eurasia: desde los Balcanes, hasta Java y Japón. Tanto el perro
"pariah" como el dingo se caracterizan por ser
relativamente constantes en su fisonomía y carácter, a pesar de
las numerosas oportunidades que han tenido de cruzarse con otras
razas de perros o de lobos. Esta característica, así como la
distribución prácticamente universal de razas afines, los
convierte en los "abuelos" de todas las razas caninas
existentes.
Pero, por supuesto, los dingos y los perros "pariah"
deben tener un ancestro común todavía más antiguo. Éste ha
sido identificado como el lobo indio (Canis lupus pallipes), que
no aúlla, y ladra ocasionalmente como un perro. Según los
expertos, éste es el mejor candidato a ser el
"bisabuelo" de todos los perros, pues si se cría
siendo un cachorro, es fácilmente domesticado. Curiosamente, el
dingo (así como otras razas africanas) no ladra; por lo tanto,
aunque se trataría de una raza emparentada con el lobo indio,
entre éste y el dingo debe existir una cierta distancia temporal
y adaptativa (¿inducida por el hombre?)
Antes decíamos que especies afines al dingo las encontramos en
prácticamente todo el mundo. Como hemos adelantado, el perro
"pariah" euroasiático tiene muchas cosas en común con
él, así como el perro "basenji" del Congo. Incluso
los perros de América (tanto en Sudamérica, en México, como en
el Ártico) serían variedades de un ancestro común de la
familia "pariah". Un mismo ancestro canino en todo el
mundo implica necesariamente una difusión desde un punto de
origen: aquél de donde procede el "abuelo" del perro
domesticado.
Pero no sólo en América, África y el Extremo Oriente cabe
encontrar razas caninas emparentadas con el dingo: en Senckenberg
bog (Frankfurt del Main, Alemania) se ha hallado el cráneo de un
perro, datado hacia el 9000 aC., que, como podemos observar a
partir de la figura, es idéntico al de un dingo. Este perro ha
sido asociado a la variedad conocida como Canis familiaris
potutiatini, siendo, como indica F.E. Zeuner, "el perro
domesticado más antiguo conocido". También están
emparentados al dingo o al perro "pariah": el galgo que
habita en Egipto, España y las islas Canarias; el llamado
"perro domesticado de Anau" (Turquestán), y otros
encontrados en el valle del Indo, Java y Japón.
En definitiva, tal como afirma F.E. Zeuner: "La posibilidad
de una forma original al estilo del dingo, actualmente absorbida
en el stock domesticado, no puede ser excluida, pero tal forma
habría sido extremadamente cercana al lobo indio. En cualquier
caso, los perros mesolíticos del norte de Europa eran todavía
un stock introducido de la forma dingo (C.f.poutiatini)".
Según este mismo autor, tanto los actuales perros pastores como
los galgos egipcios derivan de la forma poutiatini, que incluye
el dingo y el "pariah".
¿A qué grupo humano hemos de atribuir la introducción del
perro al estilo del dingo, o del perro "pariah", en prácticamente
los cinco continentes? Estamos convencidos de que, fuera el que
fuera, pudo ser el mismo que introdujo el perro en América
(cuyas razas, como hemos visto, están emparentadas al perro
"pariah"), e importó de este continente, con destino
al Sudeste de Asia, productos vegetales tales como el maíz, el
boniato, el tabaco, el tomate y la calabaza, ¡quizás miles de años
antes de la llegada de Colón a América!