Enigmas históricos sin resolver
¿Qué expresa el pasaje bíblico de Caín y Abel?
La tradición afirma que
los hebreos son un pueblo nómada semita que desciende de la
"tribu de los Teraquitas", que encontramos tal vez a
finales del III milenio aC. en la ciudad sumeria de Ur. En los
primeros siglos del II milenio aC., Abram, hijo de Terac, emigró
a Canaán, donde estableció una alianza con Elohim. Allí Abram
adquirió el nombre por el que es más conocido: Abraham
[Aber-hamon], es decir, "padre de multitudes" (o
"padre de las naciones", según otros).
El relato bíblico se hace más detallado y prolijo a partir del
nacimiento de Abraham (el "primer hebreo", según
Génesis 14:13): sólo entonces el pueblo hebreo tiene plena
consciencia de su singularidad histórica; y, a partir de
Jacob/Israel, de su existencia como nación.
A los hebreos se les ha identificado con los "reyes
pastores", "reyes extranjeros" o "reyes
beduinos" de origen asiático (más conocidos como Hycksos)
que, según Manetón, ocuparon el bajo Egipto a fines del Imperio
Medio. Su florecimiento en Egipto, y su posterior expulsión por
el faraón Ahmosis (fundador de la dinastía XVIII y del Nuevo
Imperio), podría estar detrás del relato bíblico del Éxodo
(en otro artículo de esta serie entraremos a fondo en esta
cuestión).
Los hebreos serían asimismo los Khabiru de los que hablaban los
mesopotámicos, o los Apiru que mencionan los egipcios. Los
hebreos se instalaron en la tierra de Canaán en los últimos
siglos del II milenio aC. En un principio (durante el período de
los "Jueces") cada tribu luchó por separado contra
cananeos y filisteos. Con su primer rey, Saúl (siglo XI aC.), el
país se unificó para dar batalla con más energía a sus
enemigos. En tiempos del rey David, coincidiendo con el
debilitamiento de sus vecinos (hititas y egipcios), el reino
unido de Judá-Israel vivió una época de esplendor que duró
poco: sólo hasta la muerte de su hijo, el rey Salomón.
Pero, ¿qué nos puede decir la Biblia sobre los orígenes de
este pueblo? La Biblia es un conjunto de "libros
sagrados" ("biblioi hierai" la llamaban los
griegos). Existen básicamente tres maneras de enfrentarse a las
Sagradas Escrituras:
a) Considerar que se trata únicamente de un conjunto de mitos y
leyendas sin valor histórico alguno.
b) Considerar que se trata de un libro plenamente histórico, del
que cabe hacer una lectura literal.
c) Considerar que, si bien los hechos que exponen entran dentro
del ámbito de lo legendario, de ellos se puede extraer una
información valiosa si entendemos que detrás de la leyenda, y
de sus símbolos, se ocultan tal vez eventos reales.
Estamos convencidos de que la tercera opción es la correcta. Y
por ello, entraremos de lleno en el tema que da título a este
artículo con el siguiente enfoque: la Biblia es una obra de una
inmensa complejidad, de la que cabe hacer una lectura entre
líneas, puesto que detrás de ciertos pasajes podemos hallar un
simbolismo no exento de connotaciones históricas.
Léase este párrafo:
"Yo lo veo, mas no ahora; lo contemplo, mas no de cerca. De
Jacob nace una estrella, y brota de Israel una vara que herirá a
los caudillos de Moab y destruirá todos los hijos de Set"
(Números 24:17).
Según el relato bíblico, la estirpe de Heber deriva de Set, el
tercer hijo varón de Adán y Eva tras Caín y Abel:
"Adán todavía conoció de nuevo a su mujer; la cual parió
un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: 'Dios me ha
sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín'"
(Génesis 4:25).
Observemos que los compiladores bíblicos hacen partir de Adán y
Eva dos linajes: el primero tendría inicio en CAÍN, y
continuaría con Henoc, Irad, Mahujael, Matusael y Lamec (que a
su vez tendría como hijos a Jabel, Jubal y Tubal, tres
patriarcas civilizadores). El segundo linaje es el de SET, y
estaría compuesto por los siguientes patriarcas: Set, Enós,
Cainán, Mahalaleel, Jared, Henoc, Matusalén, Lamec y Noé (que
tuvo a Sem, Cam y Jafet).
Veamos ambos linajes ordenados según sus analogías fonéticas
(en negrita):
Linaje de Caín / Linaje
de Set:
Caín / Set
Henoc / Enós
Irad / Cainán
Mahujael / Mahaleel
Matusael / Jared
Lamec / Henoc
- - / Matusalén
- - / Lamec
- - / Noé
Jabel* / Sem*
Jubal* / Cam*
Tubal* / Jafet*
* Hijos de Lamec y de Noé,
respectivamente.
Como parece evidente, ambos linajes tienen sospechosas
analogías. La semejanza parece clara: Caín-Cainán, Henoc,
Matusael-Matusalén, Lamec (nótese también: Irad-Jared, y
Mahujael-Mahaleel). Según parece, la tradición yahvista y la
sacerdotal establecieron dos linajes: desde Adán, por CAÍN,
hasta los tres hijos de Lamec; y desde Adán, por SET, hasta los
tres hijos de Noé (respectivamente). Pero un análisis cuidadoso
de ambas líneas genealógicas indicaría que en realidad
existió un solo linaje, que partiría de Set (recordemos que en
éste encontramos a Cainán).
Al repasar la obra de Josefo, esta presunción parece incluso
más evidente que en la Biblia. Aquél, en su obra
"Antigüedades de los Judíos", establece una
genealogía en todo idéntica a la de las Sagradas Escrituras,
salvo algunas diferencias de detalle en los nombres de los
patriarcas: Enós es Enoc, Cainán es Cainás, Maholaleel es
Maruel (o Malael), Henoc (hijo de Jared) es Enoc, y Matusala es
Matusalén.
La línea genealógica, de acuerdo con Flavio Josefo, es como
sigue: SET, Enoc, Cainás, Maruel (o Malael), Jared, Enoc,
Matusalén, Lamec y Noé. Por lo que se refiere al linaje de
Caín, es el siguiente (en paréntesis el equivalente bíblico):
CAÍN, Enoc (Henoc), Jared (Irad), Maruel (Mahujael), Matusalén
(Matusael) y Lamec. En definitiva, podemos observar que es igual
que el anterior (desde Cainás hasta Lamec), salvo que Enoc ocupa
el lugar de Maruel, y viceversa. Ello parece probar que,
efectivamente, estamos hablando de un solo y único linaje que,
si acaso, podría haberse dividido en dos ramas.
En definitiva, la Biblia nos dice:
a) Caín y Set formaron dos linajes diferentes, los cuales
tuvieron aproximadamente los mismos patriarcas.
b) Sem, antepasado de los hebreos, deriva de la estirpe de Set.
c) Y (en Números 24:17) la Biblia desmarca a los hebreos de la
estirpe de Set, que un poco más adelante confunde con la de
Caín: "Dirigió asimismo su vista hacia el cainita, y
pronunció este oráculo: 'Fuerte sin duda es tu morada; mas
aunque pongas tu habitación sobre una roca, y .seas escogido del
linaje de Caín, ¿por cuánto tiempo podrás permanecer en ese
estado? Porque has de ser presa del asirio'" (Números
24:21-22).
¿Qué quiere decir todo ello? ¿Se trata de una contradicción
o, en su lugar, hemos de entender que el Génesis está
expresando un mensaje simbólico?
La Biblia es una obra cuajada de simbolismos, que podemos
encontrar en la etimología del nombre de los patriarcas. Por
ejemplo, Caín derivaría de "qûn", que en hebreo
significa "forjar el hierro"; Nod (país donde se
dirigió Caín tras ser expulsado del Edén) significa
literalmente "deambular"; Abel significaría
"lamentación-duelo"; y, lo que es más significativo,
Set no sería otra cosa que "transgresión-pecado"
(raíz de la que derivaría el nombre del "principe de las
tinieblas": Satán). Esta connotación se ajusta a la
lectura más bien negativa que los egipcios hacían del dios
homónimo (Seth), archienemigo del "príncipe de la
luz" (Osiris) y de su hijo Horus.
En definitiva, hemos de entender que el hecho de que los hebreos
(así como el resto de las naciones) desciendan de Set
expresaría que todos los seres humanos descienden del pecado:
¿comer del fruto que otorga la sabiduría? Entiéndase que eso
es, en definitiva, lo que significa "Caín": las artes
de la civilización (la sabiduría). Fue la civilización (el
herrero, el agricultor) la que mató la vida simple que llevaban
los "reyes pastores", antepasados de los hebreos (idea
expresada por la ocupación de Abel, que era pastor). Josefo lo
explica de la siguiente manera:
"Dios se regocijó más con este último sacrificio [el de
Abel, el pastor], porque era más honrado con lo que crecía
espontáneamente en la naturaleza, que con lo que era producto de
la invención de un hombre avaro [Caín, el agricultor y
herrero]" (Antigüedades de los Judíos, capítulo II, # 1).
La historia de Caín y Abel sería una explicación fabulada de
la sustitución del modo de vida nómada de los primeros hebreos,
en favor de hábitos más sedentarios y urbanos. Caín podría
expresar las artes de la civilización (consideradas corruptas
por los sacerdotes hebreos), que se imponen a la simplicidad de
los pastores, más que la envidia del hermano despechado, tal
como nos daría a entender la mera interpretación literal de
este pasaje.
Todas las culturas que habitualmente han sido consideradas una
"cuna de la civilización" (Egipto, Sumeria, China)
entran en el saco bíblico de los hijos de Cam, y éste -como
sabemos- fue maldecido por Noé. Mientras que los egipcios
otorgaban un tinte positivo al dios que introdujo la
civilización en la Tierra (Osiris), el clero hebreo demoniza a
Caín, el patriarca que aportó las artes (la metalurgia, la vida
urbana, la música, pero también la guerra). ¿Explicaría ello
el que los hebreos pretendieran distinguirse de la estirpe de
Caín (homologable, como hemos visto, a la de Set)?
Creemos que la Biblia es un "emblema" del pueblo
hebreo, que pretende, fundamentalmente, mantener su cohesión y
su espíritu combativo en un ambiente hostil (el territorio
cananeo, rodeado de poderosos enemigos) y en unos tiempos
turbulentos. El simbolismo de algunos de los capítulos del
Génesis apunta a una idea muy sencilla: la vida en la Tierra era
mejor cuando la gente vivía una vida simple, y todavía no se
había instalado en poblados y en ciudades. Cuando la tierra no
había sido repartida, y no existían ni leyes ni reyes. Cuando
Elohim (literalmente "los dioses", porque es el plural
de El, "dios") señoreaba sobre una sociedad no
corrompida todavía por las artes de la civilización.
En este esquema mental, está claro que cabe establecer dos
linajes: el de Sem y el de Set. El primero está ligado al pasado
incorrupto del pueblo hebreo (Sem significa "el nombre, la
esencia, el honor de Dios"); el segundo al presente impío
de la vida hebrea en Canaán (recordemos que Set significa
"transgresión-pecado"). Por supuesto, los piadosos
hebreos se alinean con los primeros, y los corruptos cananeos
(los hijos de Caín) con los segundos.
Cabe hacer otra lectura: los descendientes de Sem y de Set se
tratarían en realidad de dos pueblos diferenciados (¿Eden y
Nod?), tal vez expresados por los hebreos semitas y los cananeos
camitas o, ¿por qué no?, por dos ramas de un mismo pueblo
(¿los bíblicos Sem y Set?), en una de las cuales cabría
integrar a los hebreos. En todo caso, ello no deja de ser una
especulación. Retengamos, sin embargo, la idea de que el
Génesis podría estar expresando, en sus primeros capítulos, el
mensaje simbólico de la victoria de la civilización sobre el
modo de vida nómada de los primeros hebreos.