Enigmas históricos sin resolver
El oscuro origen de los indoeuropeos
El jurista inglés William
Jones trabajaba en la década de los 1780 en la India como
funcionario de la Compañía Británica de las Indias Orientales.
Para realizar su trabajo se vio obligado a estudiar sánscrito.
Jones era conocedor de otras lenguas clásicas, como el griego y
el latín. Y empezó a darse cuenta de que había palabras de la
lengua sánscrita que tenían evidentes similitudes con las
lenguas europeas mencionadas.
A título de ejemplo, la palabra sánscrita "sarpa"
(serpiente) es parecida a la "serpens" latina. Y la
"pra" sánscrita significa lo mismo que las latina y
griega "pro" (es decir, "por"). De la misma
manera, pie es "ped" en sánscrito; en latín y griego
"pes" y "pous", respectivamente. Las analogías
mencionadas, y otras más, le indujeron a pensar que la lengua sánscrita
debía de un modo u otro estar relacionada con el latín y el
griego.
Más tarde otros estudiosos descubrieron que dichas analogías no
se limitaban a la lengua latina y griega, sino que se extendían
a otras lenguas euroasiáticas.
Con los conocimientos actuales, es un hecho probado que el sánscrito
y varios cientos de lenguas asiáticas y europeas proceden de una
lengua anterior que ha sido denominada protoindoeuropeo. Esta
lengua era hablada hace más de 6.000 años; según se afirma,
tal vez en algún punto de las estepas euroasiáticas.
Los pueblos indoeuropeos forman una familia lingüística, pero
no racial. Según parece se trataban de etnias y culturas bien
diferenciadas, aunque emparentadas a través de idiomas con una
procedencia común: la lengua protoindoeuropea.
Los idiomas procedentes del antiguo protoindoeuropeo se extienden
desde la actual Islandia hasta la India. Lenguas indias, iranias,
célticas, germánicas, itálicas, eslavas y otras muchas son sus
descendientes.
Se sabe muy poco acerca de los orígenes de la primitiva lengua
protoindoeuropea. ¿Cómo se expandió? ¿Quién la difundió? ¿Dónde
nació? ¿Qué pueblo la habló por primera vez? ¿Cuándo
apareció? Las respuestas a todas y cada una de estas cuestiones
no dejan de ser puras conjeturas. En este artículo pretendemos
aportar una visión ciertamente singular y atrevida, pero no por
ello insensata. Numerosos indicios hacen pensar que el primitivo
pueblo protoindoeuropeo proviene originalmente, no de las estepas
euroasiáticas (el área de los "kurganes", o túmulos
mortuorios ucranianos), sino de -tal vez- más allá de las montañas
del Altai.
El estudio de la mitología y de la lingüística de los pueblos
polinesios hacen pensar que la multitud de
"coincidencias" que cabe encontrar en sus respectivas
culturas no son obra del azar. La genética ha demostrado que el
pueblo polinesio, con características caucasoides, habitó en el
este de Indonesia hace más de 17.000 años. Y sin embargo, este
pueblo y el primitivo pueblo indoeuropeo tendrían muchas cosas
en común. ¿Qué quiere decir todo ello? Por más vueltas que se
le dé al asunto, no cabe más que una explicación. Ambos están
lejanamente emparentados.
No es descabellado pensar que en un pasado muy remoto (tal vez en
algún momento de la última era glacial) una partida de población
europea pudiera realizar un largo viaje al otro extremo del
mundo, donde se instalaría, y daría origen a las culturas
polinesia (con origen en Indonesia) y aino (en Japón).
En este artículo intentaremos aportar pruebas que evidenciarían
que, efectivamente, entre los pueblos de ambas orillas del
supercontinente euroasiático existiría una lejana relación de
parentesco. Comenzaremos por la mitología; nótese las
siguientes "coincidencias":
a) El dios Hikule'o de Samoa tiene cola de reptil, que rodea el
árbol del mundo, apretándolo de tal modo que sus hermanos le
tienen que atar para que no lo rompa. En el mito nórdico la
serpiente Nidhogg aprieta el árbol del mundo Yggdrasil, tratando
de destruirlo, lo que es impedido por la ardilla Ratatosk.
b) Los hawayanos hablan de un gigante helado en la cima del
mundo. Éste se despertó y se deshizo, provocando el Diluvio.
Este gigante sería el Ymir de la mitología nórdica: se deshizo
y provocó un Diluvio, del que sólo se salvaron Belgemir y su
mujer (el Noé nórdico).
c) En Nueva Zelanda existe el mito de Maui (equivalente al Loki nórdico)
pescando la isla de Nueva Zelanda (en forma de un gran pez). En
los países nórdicos existe el mito de Thor pescando la
serpiente Jormungand (serpiente monstruosa que rodea el mundo).
d) Como en el mito griego de Urano, Rangi (el Cielo) tuvo que ser
separado de su esposa Papa (la Tierra), siendo colocado por uno
de sus hijos en el lugar en el que está emplazado (Nueva
Zelanda).
e) Los oráculos de la Polinesia eran muy similares a los
celebrados en Grecia: el dios supuestamente entraba en el
sacerdote, éste sufría unos espasmos, y posteriormente hablaba
por su boca (James Frazer).
f) En las islas Fiji existe un mito similar al de Caronte (que
transportaba el alma de los muertos): un barquero recoge el alma
del muerto, y la transporta por el río (James Frazer).
g) Como entre los distintos reinos europeos, en Tonga se creía
que el contacto con la mano del rey podía curar las escrófulas
(James Frazer).
h) Al igual que los celtas irlandeses, los polinesios
sacrificaban regularmente hasta dos tercios de sus hijos (de ahí
puede provenir el mito bíblico de las distintas "matanzas
de los inocentes").
i) Como en la mitología griega, en el mito polinesio existen
figuras tales como pigmeos, gigantes, ogros y hadas. También el
árbol del mundo, el elixir de la vida y un paraíso subacuático
(llamado Hawaiki).
Esta remota conexión entre Polinesia y Europa podría ser mucho
más antigua de lo que se piensa, según parece indicar el
estudio de la filología comparada. Y como hemos anticipado más
arriba, podría existir también un ligamen entre Europa y el
pueblo aino del Japón:
a) En Japón Amaterasu (literalmente "Gran Espíritu Augusto
que Brilla en el Cielo") es una diosa solar, pero asimismo
es una deidad de la fertilidad. De ahí que tenga connotaciones
lunares, siendo llamada "Gran Mujer que Posee la Luna".
En la mitología céltica y germánica, la diosa solar Sul (la
Minerva nórdica) es hija del gigante Mundilfari, siendo su
hermano el dios lunar Mani.
b) El pueblo aino se considera "descendiente del oso"
[Kimun Kamui Sanikiri] (Frazer, "The Golden Bough"). En
la antigua Grecia encontramos, al igual que en el Japón, el
culto a la osa, asociado a ritos de paso: así tenemos el ritual
de Artemis Brauronia.
c) El pueblo aino, como el céltico, considera el muérdago como
una planta sagrada, a la que rinde veneración (Frazer).
d) Y sobre todo, Japón (del malayo Japung) significa
literalmente "Oriente". ¿Oriente en relación a qué?
Al Occidente, por supuesto (¿el lugar de origen de la población
aino y polinesia?).
Una de las mejores maneras de conocer la filiación de las
lenguas es comparar sus numerales. En este sentido, el cotejar
los numerales aino, polinesio (maorí) e indonesio con los de raíz
indoeuropea es muy revelador:
ESPAÑOL / MAORÍ / AINO / INDONESIO / LATÍN / SÁNSCRITO /
TOCARIO A
Uno / Kotahi / Shine / Satu / Unus / Ekas / Sas
Dos / Rua / Tu / Dua / Duo / Dvau / Wu
Tres / Toru / Tre / Tiga / Tres / Trayas / Tre
Cuatro / Wha / Ine / Empat / Quatuor / Katvaras / Stwar
MacMillan Brown (autor asimismo de "Maori Polynesian",
en 1907, y de "The Riddle of the Pacific", en 1927) fue
una autoridad en el estudio de la cultura polinesia. Fue profesor
de Historia y Economía Política en el Canterbury University
College entre 1874 y 1895, y uno de los filólogos más señalados
de su tiempo. En contraste con eruditos más tempranos, sostenía
que "la verdadera clasificación de las afinidades lingüísticas
depende no de su gramática, sino de su fonología". A
partir de este razonamiento argumentó que, a pesar de sus
evidentes similitudes, los diferentes dialectos polinesios
difieren apreciablemente de las lenguas melanesia, indonesia y
malaya.
Tras cuarenta años de incesantes viajes por el Pacífico llegó
a la conclusión de que el lenguaje polinesio es una combinación
de varias lenguas protoindoeuropeas. Esta amalgama podría haber
tenido origen tanto en Indonesia como en Japón (donde residen
los "aino"). En lo que sigue presentaremos algunos
materiales obtenidos a partir de la lectura de este infatigable
investigador.
Según MacMillan (Opus Cit.), el pueblo aino se desgajaría de la
familia protoindoeuropea cuando ésta sólo era capaz de contar
hasta tres. Los números a partir del cuatro ("ine")
son compuestos sin ninguna conexión con la lengua
protoindoeuropea. En el momento de dicha división, más allá de
tres sería "y todo lo demás".
En el caso de la lengua polinesia maorí (que sí tiene un cuatro
de raíz indoeuropea: "wha"), su número cinco,
"rima" (que asimismo significa "mano", pues
como sabemos una mano tiene cinco dedos) es equivalente al griego
"arithmos" (literalmente: "un número"). De
este "rima", alusivo a "contar" (a través
del griego "arithmos") podría derivar la palabra homónima
en español, empleada en métrica (rima), y el término
"ritmo" (del latín "rhythmus").
Nótese el caso de los numerales en lengua tocaria. El tocario A
(lengua perteneciente a un antiguo pueblo caucasiano instalado en
el Turquestán chino) parece conservar la raíz "sa"
del número uno en indonesio (no tiene nada que ver con el
"ekas" sánscrito, o el "unus" latino); y sus
numerales dos y tres son muy similares a los de la lengua aino
("wu" y "tre", respectivamente).
Bastante más evolucionada es la lengua madre de todas las
lenguas indoeuropeas (el protoindoeuropeo) en el momento de la
división, hace más de 3.000 años, entre lenguas centum y satem
(las primeras situadas básicamente al oeste del río Oder, y las
segundas al este de dicho río, con la excepción del tocario, el
griego, y algunas lenguas anatólicas). Entonces ya sería
posible contar hasta cien, puesto que la mayoría de las lenguas
indoeuropeas comparten una raíz parecida (en latín
"centum", en tocario A "känt", en sánscrito
"satam", en lituano "szimtas", etc.) Sin
embargo, al llegar a mil la forma varía dependiendo de cada una
de ellas.
Así pues, a medida que nos desplazamos de Este a Oeste la
cultura (expresada por sus numerales) se va haciendo cada vez más
diversa, más compleja, y más evolucionada; lo que daría fe de
una migración desde un estado "primitivo" de
desarrollo hasta otro más "avanzado". Y en términos
geográficos: desde Indonesia (cuna del pueblo polinesio) y Japón
(donde reside el pueblo aino) hasta las diferentes partes del
mundo. Como es lógico, esta migración requeriría milenios para
pasar de un estadio de desarrollo que a duras penas sabía contar
hasta tres, a otro en el que ya era posible contar hasta cien.
No nos resistimos a dar otros ejemplos de analogías entre términos
polinesios e indoeuropeos:
POLINESIO / INDOEUROPEO
Wa (escaso) / Vanus (latín)
Ka (quemar) / Calor (latín)
Rui (dispersar, sacudir...) / Ruina (latín)
Ruma (casa) / Room (inglés)
Puaka (cerdo) / Porcus (latín)
Ra (sol) / Radius (latín)
Sa (raíz enfatizadora) / Su ("bueno, gran, muy" en céltico)
Andrianbahomanana (El Adán malgache) / Andrós (griego)
Y asimismo:
INDOEUROPEO / PROTOINDOEUROPEO
/ INDONESIO / MAORÍ / GRIEGO / LATÍN
Woman (ing) / *gwena / wanita / wahine / gunaikos / femina
Chien (fr) / *kwon / anjing / kuri / kurós / canis
Fire (ing) / *pur / api / ahi / kapura pur / ignis [calor]
Rojo/morado / *reudh / merah / kura / eruthros [kokino] / ruber
[morum]
Come (ing) / *gwem / kemari / haere mai / fthano / venio
Maduro / *pekw / matang / maoka / orimos / maturus
Puerco / *porko / babi / poaka / gourouni / porcus
Mar / *mori / gelombang / moana / tai thalassa / mare
Water (ing) / *wedor / tahanuji / wai / hudor / aqua
Room (ing) / *w(e)ik / rumah(casa) / whare (casa) / (w)oikos
(casa) / domus(casa)
NOTA: No hemos incluido términos
(como el indonesio "roda": rueda; protoindoeuropeo:
"*rota") que aparentan ser préstamos lingüísticos
europeos. En cambio, parece más probable que "poaka"
sea un término autóctono.
Creemos que estas similitudes demuestran que merece la pena
investigar la posible conexión entre las lenguas
malayopolinesias y las lenguas indoeuropeas. Tal vez con ello se
podrá dilucidar el problema del oscuro origen de los
indoeuropeos.