Enigmas históricos sin resolver
EL ENIGMÁTICO
PUEBLO SERES
Comenzaremos exponiendo los hechos:
En ÁFRICA, los pueblos bereberes eran caucasoides, y los
españoles describieron a los guanches de Canarias como altos,
rubios y con ojos azules. James Frazer, en su obra "The
Golden Bough", aludía a la curiosa costumbre, practicada
por los egipcios, de sacrificar pelirrojos en honor del dios
Osiris. Y como afirma el mismo autor: "Podemos conjeturar
que las víctimas representaban al mismo Osiris",
"porque cuando un dios es representado por una persona viva,
es natural que su representante humano sea elegido bajo el
supuesto de su parecido al original divino". No sólo
Osiris, sino también su hermano Seth, era habitualmente
representado con pelo rojo y piel muy blanca.
(En el arte egipcio, durante las cinco primeras dinastías,
aparecen numerosas esculturas de personajes con ojos azules. Por
ejemplo, la de Rahotep, la del escriba del Louvre, la figura
conocida como Sheik el Beled, etc.)
En ISRAEL, David era descrito (I Samuel 16:12) como "rubio,
de bella presencia y de hermosos ojos".
En SUDAMÉRICA, bordeando las riberas del lago Titicaca
(Bolivia), se describía a Tanapa como un profeta con ojos azules
y barba. Los incas del Perú hablaban de un misterioso
"pueblo de la nube", alto, con ojos azules y piel
blanca", que supuestamente vivía en siete grandes ciudades
en el área Chachapoya de los Andes.
En NORTEAMÉRICA se han encontrado individuos de complexión y
fisonomía caucasoide (algunos rubios y pelirrojos) en las
praderas norteamericanas. Así al menos lo atestigua George
Catlin, en su descripción de la tribu de los Mandan, durante su
visita (en los años 1830) al alto río Missouri.
Stephen Oppenheimer, en su obra "Eden in the East",
alude a la existencia de rubios con ojos azules en MELANESIA.
Carl Lumholtz, en su libro "Trough Central Borneo", los
encuentra en el interior de BORNEO.
No sólo allí: también los hallamos en AUSTRALIA, y en las
islas del Pacífico. En la obra "Eastern Islands, Southern
Seas" se nos dice: "Duncan MacIntyre [a mediados del
siglo XIX] exploró el río Leichhardt, que desemboca en el golfo
de Carpentaria [Australia], y lo que es más intrigante, informó
de haber visto niños con ojos azules claros, pelo rojo, y
cuerpos casi blancos entre las tribus aborígenes".
En Nueva Zelanda (POLINESIA) existe una raza de rubios llamada
"turehu" (los albinos son llamados
"korakorako"). Habitan en las montañas, y fueron
derrotados y absorbidos por nuevas migraciones hacia el siglo
XIV. (En general los polinesios llaman "keu" a los
pelirrojos y "ehu" a los rubios.)
En la página 189 de "Eastern Islands, Southern Seas"
hallamos la siguiente afirmación: "La mayor parte de los
polinesios son altos y bien construidos, con cuerpos masivos. Su
color de piel es apreciablemente más claro, y en lugar de pelo
rizado (típico de los verdaderos negroides), en su mayor parte
tienen pelo liso u ondulado. También hay ejemplos de polinesios
con piel clara, pelo rojo y barba". Según el autor de estas
líneas, los "pukao" (bloques rojos encima de los
"moai" de la isla de Pascua) representarían el pelo
rojo de los primeros polinesios.
La convivencia de caucasoides altos y "negritos" bajos
(especialmente en Melanesia) podría haber dado origen al mito
universal de los pigmeos (llamados "menehune", que en
Polinesia están asociados a la construcción de megalitos), y de
los gigantes (que cuando son rubios son confundidos con las
hadas). En las principales islas de Polinesia encontramos
tradiciones parecidas a las europeas: pigmeos, hadas, gigantes y
ogros.
Por último, en CHINA se habla de un pueblo, residente en su
frontera occidental, con ojos "cerúleos" (azules) y
barbas rojas, que parecen monos (por su abundancia de pelo): los
caucasoides Wusun. En el relato de Nu Gua (o Nu Wa) se relata
cómo un dios de pelo rojo (Gung Gung), que encarnaba el
espíritu del agua, provocó el Diluvio al romper uno de los
pilares del Cielo.
En definitiva, encontramos referencias a trazas caucasoides en
los cinco continentes: África (bereberes, egipcios), Asia
(hebreos, pueblo wusun, habitantes del interior de Borneo),
América ("pueblo de la nube" en Perú, y pueblo mandam
en las orillas del río Missouri), en Oceanía (los turehu de
Nueva Zelanda, algunos aborígenes de Australia, así como
también en Melanesia y Polinesia), y en Europa (por supuesto).
¿Existen evidencias genéticas que confirmen esta presunción?
Stephen Oppenheimer, en su libro "Eden in the East",
hace repetida alusión a los vínculos genéticos de diferentes
pueblos de Asia y Oceanía con el Occidente europeo. Por ejemplo,
en la página 196 nos informa de una relación genética próxima
entre los nativos de los Highlands meridionales de Nueva Guinea y
los habitantes de Europa, a partir del estudio del DNA
mitocondrial (maternal). En la página 211 nos dice que el
cromosoma Y (paternal) indica una ligamen genético entre las
regiones mongola-china (e incluso japonesa) y el Norte de Europa
(posiblemente a través de la población de lengua urálica que
se instaló en el borde septentrional de Escandinavia y Rusia).
También señala:
"Las mutaciones del gen de la beta-globina respalda la
visión de que el cinturón de la talasemia [un grupo de
condiciones hereditarias de la sangre que provoca diversos grados
de anemia], desde el Pacífico hasta el Mediterráneo, no es
sólo una coincidencia..., sino que sólo puede marcar una
antigua ruta de migración o comercio" (página 216).
Otros estudios genéticos demuestran la existencia de vínculos
remotos entre los nativos americanos y los europeos. Douglas
Wallace, del Centro de Medicina Molecular de la Emory University
School de Medicina (Atlanta, Georgia, USA), afirma:
"Los nativos americanos se sitúan entre eurasiáticos y
habitantes del Asia oriental, indicando un ancestro común con
ambos. En otras palabras, no sólo descienden de una población
del Pacífico, sino de un grupo que asimismo viajó en dirección
Este y se convirtió en el fundador del 'stock' europeo".
(The Guardian Weekend, 18 de agosto del 2001).
Otro estudio, del Dr. Spencer Wells (Wellcome Trust Centre for
Human Genetics, Oxford), señala que "parece como si esta
población [proveniente de la parte meridional de Asia Central]
fuera el ancestro común tanto de los europeos occidentales como
de los nativos americanos" (Ibid.)
¿Cuál podría ser el "ancestro común" de estos
pueblos caucasoides repartidos por los cinco continentes? Tal vez
nunca lo sabremos, puesto que su rastro se pierde en la noche de
los tiempos: se estima que los polinesios, una de las ramas de
este protopueblo caucasoide, ocupaban el este de Indonesia hace
al menos 17.000 años (Stephen Oppenheimer, "Eden in the
East", pág. 198). Pero la tradición escrita nos aporta una
pista que podría resolver tanto el misterio del oscuro origen de
los indoeuropeos, como el de los pueblos caucasoides que hallamos
en Japón (ainu), África (bereberes), Oceanía (polinesios), o
incluso en América (mandam), como hemos visto más arriba.
Plinio el Viejo, hacia el 77 dC., hablaba de un pueblo situado en
el Este ("con talla mayor que la normal, pelo rubio y ojos
azules") llamado SERAS (Historia Naturalis, libro VI, #
XXIV). Este hecho no sería en sí llamativo a no ser por dos
circunstancias: 1) como hemos visto, recibe un gentilicio alusivo
a la raíz SARA; 2) también ha sido confundido con los SERES
(pueblo de la seda, o del algodón) que viven en la costa del mar
del Este (¿los chinos?).
(Significativamente, en la provincia china de Xianjiang todavía
se habla una lengua escita llamada SARIKOLI.)
Más modernamente, la SERINDIA de los relatos antiguos ha sido
identificada con el valle del Tarim (más concretamente, con el
oasis de Khotan). Ptolomeo, a su vez, hablaba de la región de
SERICA (donde habitaban los Isedones).
(Nótese asimismo los antiguos nombres del monte Ararat,
SARANDIB, del monte Everest, SARAGMATA, o de la "montaña
sagrada" del Perú, SARASARA.)
Sea como sea, el pueblo tocario ha sido insistentemente
identificado con una población caucasoide, residente en el valle
del Tarim (situado en la provincia china de Xianjiang), y cuya
denominación real sería, posiblemente, algo así como SARA
(Serai, Seres, Serindia, Serica). Los tocarios (o
"arci", como se llamaban a sí mismos) constituían una
población con características nórdicas, y portaban atuendos
con un estampado parecido al "tartán" escocés.
Algunas de sus momias tienen hasta 4.000 años de antigüedad.
El valle del Tarim parece haber sido habitado desde hace al menos
11.000 años (el hallazgo allí de microlitos del períódo
Mesolítico lo atestiguaría). Hay quien incluso identifica a los
"Yuezhi" (posiblemente, el nombre con el que los chinos
denominaban a los tocarios) con la cultura neolítica china de
Yangshao: según esta interpretación los indoeuropeos tendrían,
asimismo, origen en dicha región En cualquier caso, parece
probable que los primeros habitantes del valle del Tarim
pertenecieran a la raza caucasoide. ¿Cuál sería su origen?
Una teoría defiende la tesis de que la cuna del pueblo tocario
habría que buscarla en el Altai, entre los ríos Yenisey y Obi
(cultura de Afanasevo, de los milenios IV y III aC.) La
pertenencia al grupo "centum" de su lengua (junto a las
lenguas germánica, griega, latina y céltica), así como el
haber conservado la desinencia "r" del mediopasivo, le
da un toque de arcaísmo.
Es decir, ello podría significar que la lengua tocaria: 1) se
desgajó pronto del núcleo originario de las lenguas
indoeuropeas, tal vez situado en las estepas euroasiáticas, ó
2) forma parte del núcleo originario de las lenguas
indoeuropeas. Sin embargo, cabe otra posibilidad: nótese que en
tocario A el número uno tiene la misma raíz "sa" que
en indonesio ("sas" versus "satu",
respectivamente), por no hablar de los numerales del dos al tres
("wu" y "tre" en tocario A, versus
"dua" y "tiga" en indonesio).
Cabría preguntarse: ¿Podría ser este pueblo (el
"Tokharoi" de los griegos) el eslabón que une la
cadena entre el Extremo Oriente y los pueblos indoeuropeos que se
extienden desde la India hasta el Atlántico? ¿Sería el pueblo
tocario un residuo de las hordas de pueblos caucasoides que
ocuparon, en tiempos remotos, los cinco continentes del planeta,
y cuyas trazas son perceptibles aun hoy día? ¿Serían los
tocarios los primeros en abrir la llamada "Ruta de la
Seda"?
No sé si el pueblo tocario es realmente el "eslabón
perdido" que estoy buscando. Pero tal vez habría que buscar
las raíces de la cultura indoeuropea mucho más al Este de lo
que se suponía hasta ahora.
J. P. Mallory, y V.H. Mair, en su obra "The Tarim
Mummies", hacen referencia a un antiguo pueblo que, según
sus propias palabras "los chinos consideraban descendientes
de los saka [escitas]". Este pueblo, instalado en la
provincia de Yunnan, la región del alto Mekong, ha dejado restos
comúnmente asociados al pueblo escita: figuras de animales en
lucha, imágenes de hombres a caballo, cuernos usados para beber,
dagas típicas de las estepas euroasiáticas, etc. Según los
mismos autores, muchas de las figuras representadas en el arte de
la civilización prehistórica Dian de Yunnan tienen rasgos
caucasoides, y visten ropas similares a las empleadas por los
habitantes del Tarim (véase más arriba). Es decir, la
influencia caucasoide, de la cual no conocemos ni su origen ni su
filiación, parece haber llegado tan al Este como al sudoeste de
la China, bordeando con la península indochina. Según algunos
autores, estos movimientos de población pudieron haberse
producido antes del 1000 aC.
La cadena de topónimos y gentilicios con la raíz universal SARA
podría ser un marcador de la transmisión étnica, lingüística
y cultural, tal vez llevada a cabo por una antiquísima
migración caucasoide, que estaría en la base de las homologías
mitológicas, artísticas y simbólicas que podemos encontrar en
todo el mundo.